James
Wan, guionista y director de otras macabras películas como la célebre saga de
Saw, Dead Silence o una de sus recientes creaciones, Insidious, ha estrenado su
nueva película basada en el libro que recibió el premio Nobel de literatura en
el año 1982, “Relato de un naufrago” a pesar de que ha conseguido crear una
adaptación más sádica en comparación al relato original.
La
película está organizada en tres secciones, la primera parte nos muestra la
vida cotidiana transcurrida en los ocho meses que acontecen a la dicha estancia
en Mobile (Estados Unidos), nos presenta a varios personajes que acompañaran a
nuestro protagonista hasta que el trágico accidente acaba con sus vidas el cual
representa la segunda parte de la película, el infortunado accidente causado
por una de las tormentas formadas en el mar Caribe. No obstante, el percance
transcurre en unos breves instantes pero con una gran intensidad de emoción y
acción.
La
tercera parte consta del naufragio del protagonista que sucede durante un
periodo de diez días. Esta parte es la más importante e impactante, ya que
contiene mucha información y muchos sentimientos, también se muestra la parte
sangrienta de la película, en el momento de la lucha contra el tiburón que
acaba arrancándole el brazo. En esa situación se muestra la agonía que sufre el
personaje que ya no puede con su vida y desea morir en la balsa para acabar con
su sufrimiento causados por sed, hambre y soledad.
Finalmente
está el desenlace del libro, el naufrago llega a una costa de Cartagena
(Colombia) donde un hombre lo encuentra y lo recoge llevándolo con él hacia su
casa para atenderlo como es debido, ya que se requiere mucha meticulosidad, dado
su estado de salud que está gravemente afectada por la deshidratación y la
desnutrición.
En
conclusión, el director ha querido transmitir los sentimientos agonizantes que
padece el protagonista con mayor intensidad que no en los otros instantes donde
se muestran las esperanzas de vida.
Andrea
Martín Varón
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