lunes, 7 de mayo de 2012

Como ponerse unos auriculares.


Primeramente, este paso es obligatorio y crucial, localizar el objeto en cuestión; sea grande, pequeño, mediano, blanco, rosa, a topos, con rayas, garabateado, con estampados de flores… Cuando en nuestro campo de visión se haya visualizado al elemento requerido, no le damos menor importancia a los demás objetos que entornen a dicha pieza, ya que su uso no es imprescindible para esta simple y delicada acción.
El segundo paso viene a ser el que necesita coordinación para mover brazos, espalda, y párpados al abrir y cerrar los ojos manteniendo el campo de visión intacto.
Teniendo la vista fija en el objeto, nuestra columna vertebral se inclina lenta y desapercibidamente, como una hoja de cerezo que se balancea delicadamente por la brisa primaveral, que también acaricia los sutiles pétalos de las primeras flores blancas y al mismo tiempo rosadas; o como el mítico paso de baile de nuestro queridísimo rey del pop, Michael Jackson, en la canción de “Smooth criminal”, pero eso ya sería una inclinación extrema de la columna vertebral y piernas incluidas.( Para los que no sepan cual es este famosísimo paso de baile, espero que sean pocos los ignorantes, consiste en inclinar el cuerpo hacia el suelo, rompiendo toda regla de la gravedad, dejando los pies inmóviles y seguir descendiendo poco a poco. )
Al llegar al punto de tener la espalda precisamente ladeada, efectuamos el simple movimiento de elevar el brazo hacia la superficie u otro lugar, sin dejar que se vuelva un peso muerto y seguir manteniendo la fuerza para dominar el miembro, donde se encuentre dicho objeto, hasta lograr alcanzarlo con la mano y agarrarlo con fuerza, como una máquina de las ferias de peluches pero está claro, que con más energía.
Teniendo el deseado objeto entre manos, seguimos fijando la mirada en él sin perderlo de vista. Si están enredados, como muchas veces podríamos encontrarnos con ese problema, observamos el lío de cables que podría semejarse a una gran batalla a muerte entre dos largas y seductoras Pitones, Pythonidae, que se envuelven en sí mismas o contra el cuerpo de su oponente mordiéndole primero para inmovilizarla y más tarde estrangular a la víctima hasta la asfixia provocándole así la muerte; desenredamos los dos finos cables con la delicadeza que pondríamos al acariciar a una cría recién nacida de cualquier animal que nos parezca irresistiblemente tierno.
Con los dos extremos de los auriculares, uno en cada mano, como separando las dos cabezas de un dragón con largo cuello escamado de la era medieval, elevamos las dos extremidades superiores hasta la cabeza, a la medida de las orejas, que casualmente está a la misma que a la de los ojos. Y finalmente, introducimos los dos cabos, cada uno en su respectiva cavidad auditiva.

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