A las 8 de la mañana, como cada día desde hacía varios meses, se asomó, oculto tras las cortinas, por el ventanal del comedor de su casa. Esa hora se hizo especial, solo por el hecho de que la joven Agatha pasaba diariamente camino al instituto. Edward se obsesionó hasta tal punto que quiso hacerla completamente suya.
¿Cómo manipuló a la chica? ¿Qué hizo con ella? ¿Qué ocurrió con el asesino tras contarlo todo?
Esta novela oculta todos los actos de un lunático obsesivo: los pensamientos más oscuros y tenebrosos que puede albergar su complicada mente.
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